sábado, 2 de agosto de 2008
No olvidarme..
Sofìa trabajaba en una oficina de correo postal, su labor consistìa en colocar los sellos, los mismos codificaban el deseo de destino de la carta para asì colocarla en la ruta donde el cumplimiento de ese deseo se tornaba esperado.Todos los dìas Sofia se levantaba muy temprano, vivìa sola hacìa tiempo ya... no era algo que la preocupaba sino por el contrario algo que la apaciguaba ya que las personas le generaban algùn que otro escosor y màs cuando de cotideaneidad se trataba... Sofìa sabìa donde estaba todo, conocìa su orden y su desorden... ambos con funciones muy bien distribuidas, el orden le servìa para sentirse tranquila y el desorden para conseguir esa sensaciòn de tranquilidad una vez que lo identificaba. Todos los dìas corrìa a su trabajo envuelta en su bufanda de cachimir colorado, regalo de una abuela lejana pero que habìa dado en el blanco con la necesidad temporaria de Sofia por abrigar un cuello que pocas veces recibìa calidez.Por aquella mañana, la oficina postal se encontraba muy tranquila, los sobres estaban puestos en la misma bandeja metalica oxidada por los años... tantos como los que Sofìa recordaba estar allì... de pronto una carta sobresalìa de aquella bandeja... una carta con un destino que a Sofìa le llamò la atenciòn, sin embargo y como le era comùn aquello que a ella le causaba nunca tenìa demasiada importancia la descartò como descartaba todas las atenciones que Bernardo, compañero del correo desde hacìa 10 años le propiciaba sin exito alguno. Sofia nunca se enteraba de nada.Al terminar su horario y dirigirse al perchero donde todas las mañanas dejaba sus cosas, nuevamente viò aparecer frente a sus ojos la carta junto al lapicero donde todos dejaban aquellas biromes que ya no sirven pero que nadie se anima vaya a saber por que... a darle un mejor destino... la carta aparecia allì en un sobre de papel manila con acolchado de burbuja ... no le habìan podido encontrar el còdigo, esta vez el encargado era Mauricìo un joven casi adolescente al que habìan contratado para hacer algunas tareas y asistir tanto a Sofia como a Bernardo cuando no pudieran terminar con su turno... Mauricio no era joven de muchas luces asi que fue asì como no derrocho mucha energìa en ocuparse por encontrar el destino de ese deseo ensobrado.Sofia que nunca era vencida por la tentaciòn, revisò el sobre y su destino la impactò, por primera vez su cuerpo se estremecìa con una violencia y una calidez que le era desconocida... se preguntò a quien se le habrìa ocurrido semejante destino y quien era el que esperaba ese deseo ensobrado. Con un acto rebelde e infantil tomò el sobre y se lo puso en el bolsillo interno del piloto, enrollò a su cuello frio la bufanda colorada de cachimir y partiò en bicicleta hasta su casa... por primera vez su curiosidad la conquistaba... su viaje se hizo largo màs de lo normal... Por fin llegada a su casa, se preparò para su ritual de "eventos especiales" ...asì llamaba Sofia a su pequeño y aburrido mundo , pensaba que si le ponìa nombre a las situaciones fuera de lo comùn , las situaciones comunes no le parecerìan tan comunes... con lo cual tomò su taza preferida, la llenò de su tè de frutillas cuya caja decìa "no tocar" mensaje dirigido a nadie pues ella vivia sola pero Sofia era asì... casi enigmatica, misteriosa, llena de recordardatorios pues sin saber por que lo olvidaba todo, un todo bastante poco y nada desafiante...la habìan convertido en una olvidadiza sin remedio. Luego de su tè tomò su bata de baño, llenò de agua la bañera y se sumergiò en ella al modo de un bautismo que le sacara el rastro de su mediocridad.El sobre de manila era suave como todos esos sobres y las burbujas la conectaban con su niñez... su padre tecnico electronico envolvìa sus artefactos importantes allì por miedo a las lastimaduras... cuando en realidad eran puras burbujas que encerraban ese corazòn que lo unico que querìa era no ser lastimado...de pronto recordò a Bernardo... que no hacia màs que sonreirse por años por delante de ella pero sin poder ni siquiera sacarle el aire a todo aquello que quedaba encerrado en las burbujas donde guardaba sus sueños.Lo toco un rato largo... mientras su cuerpo parecìa tomarse el agua de su baño... mientras esto ocurrìa no podìa dejar de leer ese remitente que se habìa adueñado de ella... tomò coraje y a pesar de sus nervios y el temblor de sus piernas lo abrìò con cuidado... las burbujas eran una señal... la señal de que lo que se encontraba en su contenido era fràgil y delicado... Dentro del sobre habìa una manibela colorada ... el mismo color de su bufanda, esto la llenò de extasis, su piel por primera vez parecìa entibiarse, su cuello se moviò en un movimiento voluntario hacia los lados sintiendo que esto le era dirigido ... esa manibela era la de un paracaidas.... se preguntò sobre su significado y la mirò por largo rato...Imaginò un paracaidas en vuelo... se imagino ella en un vuelo de una tarde de siesta, con brisa templada y aire diafano... se imagino flotando en el universo que la contenìa cuando en realidad no era màs que una nada dentro de èl... solo su cuerpo y su alma... unida a la fuerza envolvente de aquella brisa que la abrazaba... Sofìa por primera vez volaba en una burbuja de fantasìa hasta 3000 pies de altura para luego con un simple chasquido de dedos se animara a dejar correr el contenido de aquel papel envolvente... de un remitente impactante... ese vuelo tenìa la potencia de sus años y el deseo desde lo màs profundo de sus entrañas... habìa deseado tantas veces que se habìa olvidado de ese deseo... cayendo ese deseo en el lugar de las cosas comunes y sin cartel con lo cual ni siquiera un papel lo habìa tornado importante.... Caidas, para caìdas... una caìda suave y una manivela roja de donde ella podìa sujetarse para luego soltarla y lograr el vuelo de su alma junto con lo màs fogoso de su cuerpo... Se llenò de felicidad, el aire entraba en sus pulmones con esa necesidad imperiosa, en una mortifera sensaciòn de que no podrìa volver enroscar la bufanda regalo de su abuela al cuello ... esa que le enroscaba el cuello con la intenciòn de protegerla cuando en realidad lo unico que hacia era sofocarla manteniendo su cuello frio... se descubriò de repente con alas, bella, flotante y liviana... el aterrizaje fue dulce como la herida que chupo de su rodilla al caer... y que lamiò en el medio de su sonrisa.En ese remitente... se detuvo como quien reencuentra a alguien que perdiò hace momentos por distraerse en sì misma, aquel remitente de letras gràficas, buscadas especialmente pensando en su placer... las palabras de ese remitente le permitieron aquel vuelo inolvidable... Sofia se encontraba agradecida, extasiada, cansada, con miedo, locura, la dulzura de su sangre en su boca y su propio suspiro que marcò el azulejo empañado por el vapor del agua que contenìa.Se secò suavemente... conectàndose con sus brazos y sus piernas... tomò el sobre y las burbujas y los clavo en un su corcho recordatorio junto con los demàs... pero su remitente destellaba de forma especial... aquellas palabras que la habìan conquistado, que la habìan atrapado, que la habìan extasiado.... aquellas... NO OLVIDARME ....
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